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Presidente: Cuidado con el turismo

Por Tomás Hungría, administrador de empresas turísticas.

El Foro Dominicano Anual de Turismo, celebrado recientemente en Santo Domingo, confirmó el marcado proceso de desaceleración del crecimiento turístico acontecido durante los últimos cinco años, lo cual debe llamar a una profunda reflexión sobre donde estamos, que queremos y hacia dónde vamos.

Expertos de México, Costa Rica, Chile, España, Estados Unidos y Dominicana trataron diversos temas relativos a los indicadores de competitividad del turismo, el modelo tradicional, las tendencias sostenibles, los aspectos relevantes para afianzar los pasos futuros, la legislación turística y la fuerza laboral en la competitividad turística.

El evento sirvió para reafirmar la imperiosa necesidad de unir a todos los actores locales y regionales para promover la gestión de los diversos destinos turísticos de la República Dominicana a través del modelo de clústeres y la obligación de definir una Estrategia Nacional de Desarrollo Turístico para lograr la competitividad de la industria.

A pesar de que las cifras del 2010 revelan la llegada de más de 4 millones de extranjeros y dominicanos no residentes, la generación de más de 4 mil millones de dólares y la existencia de 67,000 habitaciones hoteleras, no es menos cierto que el crecimiento del turismo en la República Dominicana se ha desacelerado en los últimos años.

A pesar de que la Organización Mundial del Turismo prevé un crecimiento anual del turismo mundial del 5% en el 2011, en Dominicana hemos crecido menos de un 4% en lo que va del año. Hay que analizar las causas por las cuales nuestro país no está creciendo en turismo al mismo ritmo de otros países y de otras regiones.

Los indicadores de la competitividad turística en Dominicana no existen. Solo hablamos de números de pasajeros, de habitaciones y de dólares. Y es que aquí hablamos mucho pero medimos poco. En México utilizan 112 indicadores de competitividad turística agrupados en 10 dimensiones y miden estos indicadores individualmente en todas las regiones turísticas.

Estas mediciones sirven para determinar el nivel de competitividad de cada región y para trazar las estrategias que permitirán el crecimiento turístico de cada región. Por eso ya hoy la Riviera Maya cuenta con 38,000 habitaciones hoteleras y Cancún con 28,000 habitaciones.

El turismo en Dominicana no puede verse desde el Estado únicamente como el negocio hotelero de unos empresarios españoles y de unos cuantos dominicanos. El turismo es mucho más que hotelería. Es operación, guías, medio ambiente, cultura, salud, seguridad, economía, educación, deporte, comunicación, artesanía, transporte aéreo, marítimo y terrestre, oferta complementaria, gastronomía y producción agrícola y agroindustrial.

El turismo tiene que ser un objetivo de estado, una actividad inclusiva de todos los sectores locales y regionales, agrupados a través de los diez clústeres turísticos que existen actualmente en Dominicana y los que se formaran de ahora en adelante.

El sector público, el sector privado y las universidades tienen que unirse de manera integral en los clústeres turísticos y a todos los niveles municipal, provincial, regional, ejecutivo, legislativo, judicial, con la finalidad de gestionar todos los destinos turísticos del país.

De nada vale que el Ministerio de Turismo establezca políticas públicas nacionales si las mismas van a ser torpedeadas por otros ministerios como el de Ambiente o el de Hacienda o por políticas locales emanadas de los Ayuntamientos. O que la legislación y la judicatura arremetan contra la empresa privada.

Y esto es precisamente lo que ocurre cuando el turismo no es visto, considerado y proclamado como un objetivo de estado y cuando se carece de una estrategia nacional de desarrollo turístico.

El turismo es la locomotora del tren dominicano y en el presente no se vislumbra ninguna otra industria ni sector que pueda conducir ni liderar el crecimiento económico y el desarrollo social del pueblo dominicano como lo puede hacer el turismo.

El modelo turístico dominicano no está agotado. Simplemente necesita innovarse con eficiencia, productividad, calidad, modernidad, responsabilidad y compromiso. Hay que devolverle urgentemente la competitividad al turismo dominicano, afectada por un altísimo incremento en el índice de precios al consumidor de los últimos cinco años, frente a una contenida devaluación de la moneda nacional.

Es urgente trazar una Estrategia Nacional para el Desarrollo Turístico y dotar al país de una nueva Ley Nacional de Turismo, como han hecho nuestros competidores regionales de Panamá, Costa Rica y Colombia entre otros, ley que debe ser socializada con todos los actores a nivel de proyecto para que pueda ser consensuada y no simplemente impuesta.

Es imperativo establecer el ITBIS turístico en un monto 50% menor al ITBIS nacional dándole así al turismo dominicano su rol de exportación de servicio y hay que ajustar de inmediato la carga fiscal del combustible de aviones para que no siga siendo más barato llenar los tanques en Cuba que en Dominicana, lo que ya ha hecho que en las últimas semanas tres vuelos semanales de Air France hayan sustituido a Santo Domingo por La Habana.

El turismo dominicano debe urgentemente recuperar la competitividad para que no le suceda la debacle que ya le ha sucedido a la zona franca de exportación. Presidente: cuidado con el turismo.

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