
La estabilidad política y social tiene un impacto positivo en la imagen de RD como destino turístico
Aunque usualmente no es un tema usual de la agenda del sector turismo, la estabilidad política y social necesaria para tener un ambiente de paz, es un componente importante para proyectar positivamente un país como destino turístico, y estimular el crecimiento de esta actividad; que en el caso dominicano, representa una importante fuente de ingresos y nos proyecta a escala mundial como un atractivo destino de inversión.
Esta es una de las reflexiones que provoca la presentación en Santo Domingo del “Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2026”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), titulado: “Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe”
El documento no está publicado aún en la página del PNUD, pero en el diálogo en la presentación, reportado en la nota de prensa oficial y en los reportes de los medios de comunicación, se ofrecen detalles interesantes de la conversación del presidente de la República Luis Abinader y la directora regional del PNUD, Michelle Muschett. Dos párrafos de la nota merecen ser citados:
“República Dominicana ocupa una particular posición de puente estructural y geopolítico entre América Latina y el Caribe. El país refleja muchos de los desafíos identificados en el informe, aunque también presenta fortalezas particulares. Comparte con América Latina una experiencia temprana de construcción estatal y un sistema presidencial de gobierno y, al mismo tiempo, como Pequeño Estado Insular en Desarrollo enfrenta varias de las vulnerabilidades estructurales características del Caribe, incluida una alta exposición a los impactos del cambio climático y las limitaciones asociadas a una escala territorial reducida”.
“En este contexto, el país ha logrado avances importantes en materia de democracia electoral y libertades políticas, destacándose como un caso de profundización de la democracia en un momento de crecientes presiones sobre estos sistemas. Asimismo, ha registrado progresos significativos en la reducción de la pobreza y la desigualdad durante las últimas dos décadas, aunque persisten desafíos en ámbitos como la participación política de las mujeres y la necesidad de garantizar que los beneficios del desarrollo lleguen a todos los sectores de la sociedad”.
Aunque sus opositores nunca le reconocen un aporte, Abinader, al referirse a los demás partidos, dijo:
Los partidos con posibilidades reales de alcanzar el poder han mantenido objetivos comunes que han permitido la continuidad de políticas fundamentales para el desarrollo. Uno de los principales factores que ha contribuido a la estabilidad democrática del país ha sido la capacidad de construir consensos alrededor de un proyecto nacional compartido, más allá de las diferencias políticas. Ha habido mucha sensatez en el sector político y en la clase política dominicana. Además, ha sido importante el papel desempeñado por las organizaciones empresariales y de la sociedad civil en la consolidación de una visión de nación orientada al progreso y al fortalecimiento institucional.
Creo muy acertada una de las conclusiones del informe: América Latina y el Caribe continúan siendo la región en desarrollo más democrática del mundo. Sin embargo, el futuro de la democracia depende cada vez más de la capacidad de los Estados para impulsar un desarrollo humano inclusivo, fortalecer la resiliencia y garantizar la seguridad en un contexto de creciente incertidumbre.