
Incentivo al turismo beneficia al país y aporta al Estado muchísimo más que el gasto tributario que genera
La ley 11-92, que crea el Código Tributario define el “gasto tributario” como “el monto de ingresos que el fisco deja de percibir al otorgar un tratamiento impositivo preferencial que se aparta de lo establecido en la legislación tributaria”.
Con este “gasto”, el Estado “persigue promover y beneficiar a determinados sectores, áreas geográficas, actividades o contribuyentes, atendiendo a un objetivo de política pública, económica y social”.
El informe sobre el “gasto tributario” lo elabora un Comité Interinstitucional, “conformado desde el año 2008 en virtud de lo establecido mediante la Ley Orgánica del Presupuesto para el Sector Público”. El informe para el 2026 al que he tenido acceso señala que “el gasto tributario estimado asciende a RD$393,541.54 millones, equivalentes a 4.54% del Producto Interno Bruto (PIB)”. Esta cifra refiere todo el gasto tributario, no sólo el de turismo.
El gasto tributario provocado por los incentivos al turismo suma apenas RD$14,691 millones y representa el 0.17% del producto interno bruto estimado para el año y un 3.7% del gasto tributario total.
Un informe oficial presentado recientemente plantea que los incentivos al turismo implican una renuncia fiscal, pero “no basta medir cuanto deja de recaudar el Estado, hay que evaluar lo que genera a cambio”.
Algunos de los beneficios de esta exitosa estrategia de desarrollo, que ya tiene más de 40 años, a citar, son: el turismo ya aporta el 19% del producto interno bruto; genera 880,000 empleos (el 8% de la población); el 26% de la inversión extranjera directa acumulada en 5 años: US$6,700 millones, y US$25,400 millones en valor agregado.
El impacto del turismo en el PIB vía los hoteles es del 17%, y de bares y restaurantes el 4%. La construcción el 11%, del comercio 9% y de la actividad inmobiliaria el 6%.
Un dato interesante del informe es lo que aporta Punta Cana, como principal región turística impulsada por los incentivos. Registra una inversión de US$38,692 millones, 56 mil habitaciones hoteleras y 147,029 empleos directos que suman 482,075 personas dependientes.
Además, estos hoteles compran actualmente US$1,187 millones, que generan impuestos por US$955 millones y US$8,951 millones en divisas. La nómina anual actual es de US$722 millones. Cada mes estos hoteles consumen 1.5 millones de plátano, 4.7 millones de libras de pollo, 6,651 mil cartones de huevo y 2.6 millones de libras de papa. La compra anual a productores y suplidores dominicanos suma RD$70,205 millones de pesos. De cada peso que paga un hotel 20 centavos son para los camioneros, 20 para el almacén y 20 para el comercio.
Gracias a los incentivos se puso en marcha el desarrollo de un nuevo sector, con un amplio impacto en todo el escenario económico, que no para de crecer y a ese ritmo también aumentan sus aportes al desarrollo económico y social.
Esta actividad en el 2025 creció un 54.6% comparada con el 2018; un 54.7% frente al 2019, y un 4.3% más que en el 2024. En el semestre enero-junio del 2026, creció un 7% más que en el mismo semestre del 2025. Los incentivos han creado un sector que en el período 2020-2026 atrajo 377 proyectos que han sido aprobados, con US$14,000 millones de inversión.
Queda más información que compartir que confirma los beneficios que aportan los incentivos al turismo para el Estado, el país y para la gente. Beneficios que justifican la inversión del Estado en el desarrollo del turismo.
Comparando el costo con los beneficios del incentivo al turismo, quien pida más, es “casi un azaroso”, diría la tía Niñita.