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Resumen Turismo

Un discurso empresarial remozado

El discurso del liderazgo empresarial parece remozarse. Hace pocos días habló el presidente del CONEP, Rafael Blanco, y abordó de manera precisa el tema del necesario desarrollo institucional y expuso con elegancia y con sentido de modernidad y compromiso sobre los grandes retos que tiene el país desde el enfoque empresarial.

Esta semana tocó el turno al presidente de la Asociación de Industria, Campos de Moya, en el almuerzo anual de la entidad en que se reconoció la trayectoria de José Miguel y Roberto Bonetti. Utilizó este escenario para plantear un nuevo paradigma para la relación de los empresarios y la sociedad. Resumo a continuación los aspectos centrales de sus interesantes reflexiones:

El industrial y empresario de décadas anteriores fue el fruto de circunstancias que ya no existen pero que nos han llevado a donde estamos hoy.

El nuevo industrial es producto de otra coyuntura, donde son claves conceptos como la competitividad y la transparencia.

Hoy nos encontramos en un mundo interconectado, en que las exigencias sociales salen a flote inmediatamente, por lo que los industriales debemos dejar atrás los intereses sólo con fines particulares o empresariales y encontrar la forma de combinar esos intereses para generar un bien supremo de mayor impacto: el beneficio social. Pues es a la sociedad a la que le debemos nuestra expansión, crecimiento y consolidación.

Este planteamiento no debe interpretarse en el sentido de que los industriales dejemos de velar porque nuestras empresas sean cada vez más rentables y competitivas, pues nuestra principal misión es crear valor; tampoco de que debamos hacer actividades filantrópicas como muestra pura de mercadeo social.

Lo que enfatizamos es que nos encontramos ante una realidad que nos mueve hacia una comunión empresa-sociedad, con el fin de establecer un balance entre los beneficios y el equilibrio económico y social.

Debemos hacer conciencia de que cada uno de los actores de la sociedad (laboral, social, político y empresarial) jugamos un rol importantísimo en el desarrollo de nuestro país, por lo que debemos mantener y enriquecer esa sinergia que nos enorgullece.

Tenemos que trabajar unidos dando pasos sólidos para lograr los cambios estructurales que nos permitan alcanzar mayores niveles de productividad e institucionalidad y alcanzar los niveles de una Nación desarrollada.

Es momento de que como sociedad dejemos atrás ese régimen paternalista al cual nos hemos acostumbrado, en el que esperamos que el gobierno sea quien resuelva todo y nos convirtamos realmente en coparticipes en la definición y construcción de soluciones donde todos ganemos.

Estas citadas ideas de Campos de Moya sugieren que el empresario debe crear valor económico y negocios prósperos, pero también debe crear valor social. El tiempo dirá la aceptación y el compromiso con este nuevo discurso
Manuel Quiterio Cedeño.

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