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Los días feriados Defensa de lo racional

Manuel Quiterio Cedeño

En estos días nuevamente se ha puesto en primer plano el debate de la ya mutilada ley que racionaliza la cuestión de los días feriados. Defiendo esta normativa aunque en lo personal no soy partidario de los asuetos religiosos ni patrióticos, porque, por ejemplo, creo que la mejor forma de celebrar a Duarte es trabajando, y que los católicos podemos ir a misa después de la jornada laboral y visitar los santuarios históricos los sábados y domingos, próximos a la fiesta en cuestión.
Mi experiencia es que la inmensa mayoría de los dominicanos no va a misa los domingos ni en los feriados, y tampoco celebra los días de la Patria. Por eso prefiero que los estudiantes estén en el aula los días históricos y que en escuelas y colegios sea obligatorio realizar actividades formativas alusivas.
También creo que sería más productivo para la iglesia católica que nuestras escuelas usen medios creativos para despertar amor por las fiestas religiosas.
Esta posición es poco simpática y aún teniendo el poder para aplicarla no lo haría, porque no creo en imponer a los demás mis creencias. Opto por el mal menor que es la adecuación de todos los feriados y lo defiendo porque aporta racionalidad a la dinámica social y productiva. Se justifica desde el lado de la producción porque evita el efecto negativo de la suspensión de actividades que ocurren martes, miércoles o jueves, que rompen la semana, y reducen la productividad.
Los legisladores, tan dados a la demagogia social deben considerar que hoy la tendencia mundial es organizar y estimular el disfrute del ocio y las oportunidades de compartir y fortalecer los lazos familiares con intercambios frecuentes. La reubicación de los feriados en viernes y lunes va en esta línea porque crea momentos especiales para esto durante el año.
Modificar o eliminar la ley limitaría drásticamente el efecto positivo para los empleados que con fines de semana de tres días pueden disfrutar de un descanso lógico y planificar actividades y viajes para toda la familia, lo que es posible cuando se mueve el asueto de mitad de semana a los días viernes o lunes.
Además, esto favorece el turismo interno y genera ingresos para las comunidades que tienen atractivos para los visitantes locales, principalmente en comunidades menos desarrolladas que son visitadas por sus atractivos; porque no todos vamos a los resorts de los grandes centros turísticos.
Para los obreros y demás empleados y para las empresas no es lo mismo detener las actividades el miércoles y romper la semana por la mitad, que trabajar cuatro días corridos y suspender de viernes a domingo o de sábado a lunes y tener tres días corridos de descanso. Esto es lo racional.

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