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La estrella de Viti

Víctor Estrella.Nunca hubo un tenista que tuviera tantos años al celebrar su primer título.

El domingo, en Quito (Ecuador), Víctor Estrella Burgos derrotó 6-2, 6-7(5) y 7-6 (5) al español Feliciano López, levantó el primer trofeo de la historia del tenis de República Dominicana y, con 34 años, se convirtió en el competidor de más edad en festejar su primera Copa en la Era Abierta (desde 1968). Esta es la historia de una obsesión.

El relato de un éxito arrancado contra la ley de probabilidades.

Un monumento a la perseverancia. Casi un cuento: así pasó Estrella Burgos, Viti o Vivito, de ser un desconocido, anónimo antes que nada, a ser nombrado mejor deportista dominicano del año 2014 e instalarse en la elite del top-100 del tenis en la treintena.

“La mayor dificultad en mi carrera fueron los problemas económicos”, cuenta desde Quito el número 52 del mundo, que evitó que Feliciano, número 14, de 33 años, completara sobre la arcilla ecuatoriana el tríptico de haber conquistado títulos sobre las tres superficies en las que se compite en su deporte (tierra, hierba y cemento).

“Carecía de recursos para viajar con entrenador, y tenía el problema de que el tenis no fuera un deporte muy popular en República Dominicana”, prosigue el tenista, que vive el mejor momento de su carrera justo cuando la mayoría de jugadores ya se han retirado.

“No había patrocinadores, que gracias a Dios tengo varios ahora, porque todo ha cambiado y está en buena marcha.

El problema número uno fue económico”, añade Burgos, beneficiado entre otros programas por el de becas olímpicas de su país. “Técnicamente no he cambiado nada, sigo siendo el mismo jugador de siempre. Físicamente he cambiado bastante, he puesto énfasis en eso. También en la organización: tengo un grupo de trabajo donde antes no lo tenía, entrenadores, mánager… un número de personas que se han involucrado y me han hecho cambiar.

He pasado de tener que interesarme por otras cosas, de preocuparme por qué hacer, a preocuparme solo por jugar al tenis, por mantenerme bien físicamente y salir a la cancha a ganar”, subraya.

“Mi inspiración como tenista es Roger. Verlo tanto tiempo dentro del top-10, años sin salir de ahí, número dos con 33 años… es el modelo a seguir para mí y para todos. Es la perfección. Intento imitar muchas cosas de él”.

Igual que los pioneros del tenis (Manolo Santana, por ejemplo), Burgos se acercó al deporte de la raqueta como recogepelotas, en su caso de un club de Santiago de los Caballeros.

Ha empleado más de un decenio en llegar al top-100. En medio se desgarró el cartílago del codo derecho y coqueteó con la idea de la retirada.

En más de diez años de carrera (profesional desde 2002) apenas ha ganado 750.000 dólares (unos 660.000 euros), una gota en el océano de los jugosos premios que reparte su deporte.

Todas esas dificultades han moldeado el carácter de un tenista luchador.

En la final de Quito, Estrella Burgos ganó el primer set para ver luego cómo Feliciano igualaba el partido. No se descompuso. Del mismo modo, tuvo break de ventaja en el parcial decisivo y lo perdió. No se alteró. Sobrevivió a la lluvia de saques directos del toledano, convertido en el noveno tenista de la historia que supera los 9.000 aces, y celebró un título de récord en la treintena.

¿Qué ha pasado para que un deporte acostumbrado a las estrellas adolescentes lleve un lustro coronando a veteranos? “Sin duda, el tenis ha cambiado bastante”, contesta. “Con raquetas de madera, la bola no te iba, sufría más el brazo. Desde los utensilios, la tecnología en sí, la preparación física, la alimentación, las zapatillas… el mundo evoluciona y nosotros, como atletas y seres humanos, también”.

Juan José Mateo

(Tomado del diario español El País. Edición América)

 

 

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