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El Anzuelo, oferta de turismo gastronómico en La Villa de las Hortensias

Como un exquisito tesoro guardado entre las exuberantes montañas y vegetación de esta demarcación cibaeña se encuentra El Anzuelo, un destino gastronómico, cuya cocina a base de pescado, como compaña principal de las diversas guarniciones, hacen la delicia de los más exigentes paladares.

Aquí se puede disfrutar por demás de mariscos, otras especies de agua salada y un buen vino, con la atención permanente de sus dueños y un personal que te recibirá como si fueses de la casa.

Y es que de acuerdo con Modesto Espinal, uno de los propietarios de El Anzuelo, se mantienen actualizando los conocimientos de sus colaboradores en aras de lograr un mejor servicio para sus visitantes.

“Nosotros nos auxiliamos de INFOTEP, solicitamos los cursos, de hecho ahora acabamos dos cursos. En total aquí se han hecho 7 cursos vía INFOTEP, aparte de otras personas que se han ofrecido como voluntarios y vienen a dar algunos training, sobre todo de Servicio al Cliente, Relaciones Humanas, Inteligencia Emocional, Manipulación de Alimentos, porque es muy importante” detalla Espinal.

Destino paradisíaco para los amantes del ecoturismo; pescar diversas especies en sus más de 5 lagunas artificiales significa una verdadera aventura para quienes gustan de la nombrada actividad acuática.

Luego puedes solicitar que tu captura sea cocinada con la receta de tu preferencia.

Además el entorno es adecuado para realizar diversas actividades como Bodas, cumpleaños, reuniones de negocios, en fin diversos tipos de encuentros tienen cabida entre estas paradisíacas cordilleras.

El predio que aloja las instalaciones de El Anzuelo era, hace 6 años, sembradíos de lechosa a cargo de la familia Espinal, a raíz de la caída en los precios de la sabrosa fruta, tuvieron que tomar una decisión que plantaría nuevas esperanzas.

“Tuvimos perdidas y no quisimos seguir en la agricultura y lo que pensamos fue que si queríamos resultados diferentes debíamos hacer cosas diferentes y ahí nos dedicamos a la crianza de tilapia, pero no con fines de procesarla nosotros sino de venderlas y que otro fuera que lo procesara” declara el empresario.

Sin embargo la idea no permaneció por mucho tiempo, pues pronto se dieron cuenta de que ofertar la pesca como pasatiempo y además una comida dominicana elaborada de manera exquisita, necesariamente marcaría la diferencia.

“Nosotros analizamos que detrás de un pescador anda una familia. Ahí es que nace el concepto La Pesca, pero en familia. Primero tu venías aquí, pescabas y traías tus productos (arroz, yuca, guineos, sazones), te prestábamos el fogón y cocinabas el pescado que tu capturabas. Después vimos como negocio, nosotros mismos cocinarlos” revela don Modesto.

Don Modesto Espinal trabaja acompañado por su esposa e hijas y su socio que es la vez su yerno, José Alberto Montás, con quien tiene 14 años en sociedad y según expresa se llevan excelentemente bien.

Igualmente manifiesta su gratitud a la Oficina de Promoción Turística de Bonao en la persona de Iris García; a Falconbridge Dominicana, a través de la Fundación Falcondo, y al ex síndico Alberto Marte, de quienes revela recibe apoyo, asesoría y sugerencias con miras a mejorar, en todo momento.

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