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Creen en Punta Cana se dificulta desarrollo de propiedades de lujo

Punta Cana ha crecido como destino de veraneo más que el resto del Caribe, pero sus resorts masivos y asequibles han dificultado el desarrollo de propiedades de lujo para los más acaudalados, asegura un reportaje de The Wall Street Journal Ameritas.
Sostiene que Punta Cana se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más populares del Caribe, con sus enormes hoteles de servicio todo incluido que atraen al tipo de público que en los círculos globales del turismo se conocen como los “borrachos y bronceados”. Muchos de estos hoteles en Punta Cana están casi en el límite de su capacidad esta temporada de fiestas, y prevén para 2012 más visitantes que en cualquier año desde fines de los 90.

Alojamiento económico

Sin embargo, el enorme mercado masivo de Punta Cana tiene una desventaja: la reputación de la región como un baluarte de alojamiento económico ha complicado la expansión de complejos hoteleros de lujo. Apenas 8,2% de las habitaciones en Punta Cana son clasificadas como de lujo, según Smith Travel Research, frente a 14,4% en el resto del Caribe.
“En cierta medida es un desafío vender República Dominicana a un público de alto nivel”, dice Ignacio ‘Nacho’ Foncillas, asesor de la firma española de inversión Redberry SA, que controla dos resorts de lujo en Cap Cana, unos complejos turísticos y casas de vacaciones de lujo de más de 10.000 hectáreas en Punta Cana. “En última instancia, es una percepción que se basa sobre todo en la falta de información”, señala.
Esa confusión significa que algunos alojamientos de lujo en Punta Cana son menos costosos que en otras islas del Caribe, dice el reportaje. Las habitaciones en el elegante Tortuga Bay, de 35 suites, en el complejo Puntacana Resort van de US$550 a US$1.400 la noche en promedio. Las tarifas en el complejo de lujo Sanctuary, contiguo al desarrollo Cap Cana, van de US$249 a US$5.000 la noche. Los agentes de viaje dicen que esos precios son más altos en los exclusivos resorts de las tranquilas islas de St. Barts y Anguila, en cuyas blancas arenas se halla limitado el desarrollo de complejos hoteleros. Las tarifas en el Cap Juluca, un resort de 95 habitaciones en Anguila, van desde los US$1.000 a los US$8.000.

Percepción

Debido a que Punta Cana tiene grandes complejos, asequibles y de fácil acceso, “a veces, la percepción es que no es tan privado o de alta gama”, explica Ginny Caragol, director de la agencia de viajes de lujo Valerie Wilson Travel Inc.
Lo que a Punta Cana le falta en brillo le sobra en volumen, sostiene The Wall Street Journal Americas.
Las llegadas de pasajeros al Aeropuerto Internacional de Punta Cana aumentaron 9,7% en el año terminado el 30 de junio y se prevé un aumento de 10,5% para este año fiscal. Eso supera con creces la tasa proyectada de 3,1% de crecimiento para el Caribe en su conjunto. Los expertos atribuyen el aumento en República Dominicana a los veraneantes que evitan México por temor a la violencia relacionada con el narcotráfico y a la voluminosa oferta de complejos turísticos.
La primera gran incursión de República Dominicana en el turismo fue en realidad con propiedades de lujo. El país apareció por primera vez en el radar mundial en 1975, cuando Gulf & Western Inc., de Estados Unidos, construyó el lujoso resort Casa de Campo, de casi 3.000 hectáreas, en la costa sudeste. Casi al mismo tiempo, los inversionistas estadounidenses se asociaron al dominicano Frank Rainieri para comprar una franja de 6.000 hectáreas de selva en la costa oriental del país y desarrollar a lo largo de los siguientes 30 años el exclusivo complejo Puntacana.

Un nombre genérico

Rainieri construyó el Aeropuerto Internacional de Punta Cana en 1985, lo que ayudó a convertir a la región en un destino de primer nivel. El aeropuerto impulsó una explosión de complejos turísticos, pero en su mayoría del estilo todo incluido. Tales centros se caracterizan por ofrecer a los huéspedes habitación, comidas y bebidas selectas por una tarifa diaria plana y asequible.
Rainieri dice que podría cambiar el nombre del complejo para tomar distancia de la escena de fiesta que ha entrado en erupción. “Es probable que haya cometido un error: le puse Punta Cana al aeropuerto y el nombre se convirtió en un genérico”, dice el presidente del Grupo Puntacana, de 66 años. “Definitivamente, estamos estudiando la posibilidad de cómo podemos identificarnos mejor”, añade.
Hoy en día, el Puntacana Resort original incluye tres exclusivos campos de golf; el Hotel Puntacana, de 250 habitaciones; el resort Tortuga Bay; y una villa con tiendas, escuelas y viviendas para los empleados. La pieza central es el campo de golf Corales, sobre la orilla del mar, diseñado por el destacado arquitecto Tom Fazio y los 126 hogares que lo rodean, a un promedio de US$1,4 millones por más de 4.000 metros cuadrados. Entre los propietarios de las primeras mansiones construidas ahí se incluyen el cantante español Julio Iglesias, el diseñador dominicano Oscar de la Renta y el bailarín ruso Mikhail Baryshnikov.

Cap Cana

Junto a Puntacana Resort está Cap Cana, un centro de más de 10.000 hectáreas que en 2001 comenzó a atender visitantes de alto nivel y compradores de casas de veraneo. A la larga, el promotor inmobiliario Grupo Cap Cana SA, imagina un conjunto de complejos de lujo y casas de vacaciones diseñado por Jack Nicklaus, uno de los más reconocidos golfistas de la historia, alrededor de un puerto y tres campos de golf.
Sin embargo, el progreso de Cap Cana ha sido irregular. Un proyecto de hogares de la marca Trump sobre una meseta con vista a Cap Cana está casi paralizado. Un campo de golf sin terminar languidece y otro redujo su cuota de inscripción el año pasado, de US$75.000 a US$50.000 y abrió sus puertas a los golfistas que no son miembros. Cap Cana anunció en octubre que había caído en cese de pagos sobre US$119 millones en bonos y que intentaba negociar una reestructuración con los tenedores de esa deuda.
Ricardo Hazoury, presidente del Grupo Cap Cana, sostiene que las ventas de las casas existentes superan ampliamente las ventas de los nuevos lotes debido a que los promotores no están construyendo. “Este es un proyecto a largo plazo”, afirma. “Empezamos en un buen momento, cuando los precios de los bienes inmobiliarios estaban en aumento y el mercado era increíble. En este momento, Cap Cana se encuentra en un mal momento”, añade.

El mercado de EEUU

Redberry, que controla los resorts Sanctuary y el nuevo Fishing Londge, en Cap Cana, contrató en junio a Salamander Hotels & Resorts, de EE.UU., para que administre las propiedades. “Entendimos que necesitábamos a un operador que estuviese en sintonía con el mercado estadounidense”, dice Foncillas.
En total, el área de Punta Cana engloba alrededor de 30.000 habitaciones de hotel, casi todas ellas con todo incluido. Entre los más nuevos propietarios se cuentan el mexicano Palace Resorts LLC, que en 2009 inauguró el hotel Hard Rock Punta Cana, con 1.800 habitaciones y un casino. Por US$225 la noche, los huéspedes tienen acceso a los nueve restaurantes, el casino, spa, 15 piscinas y 1,6 kilómetros de playa del complejo.
Los mega resorts de Punta Cana no se disculpan por su predominio. La experiencia del todo incluido “es lo que el consumidor espera de ese destino”, dice Frank Maduro, vicepresidente de marketing de Palace. “Sólo estamos dándole al consumidor lo que quiere y demanda”, añade.

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