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Abogan porque RD desarrolle el turismo rural con igual importancia que la hotelería de playa

dsc01488Dos especialistas en ecoturismo y en la lucha contra el cambio climático abogaron porque la República Dominicana desarrolle un turismo rural sostenible con igual importancia que el que tiene la hotelería costera que privilegia el modelo de sol, arena y playa.
James Rieger y Eddy Silva, expertos de The Nature Conservancy que trabajan para la Alianza Dominicana para el Turismo Sostenible (DSTA, por sus siglas en inglés), plantearon su propuesta en una entrevista exclusiva con Resumen Turismo y aseguraron que un esfuerzo de esa envergadura permitirá al país hacer frente a los efectos del cambio climático sobre el turismo dominicano.

Estadía y gasto

En ese margo, los especialistas sugieren, por ejemplo, que el país podría utilizar sus recursos rurales para atraer a los turistas que se hospedan en los hoteles de playa. Así, el visitante extranjero incrementaría su estadía en el país y aumentaría su gasto promedio y la derrama económica que deja su presencia.
Rieger alertó sobre los efectos del cambio climático sobre las zonas costeras de las islas del Caribe. Recordó que debido al incremento de las temperaturas se está operando un incremento en los niveles del mar que provocará que las islas pierdan parte de su superficie, dañando las playas actuales y sus arrecifes. También se verán afectadas actividades como el buceo y submarinismo, entre otros. “Estamos en peligro de perder todos los arrecifes”, dijo

Infraestructura

En ese sentido, señaló que el 95 por ciento de la infraestructura turística dominicana se halla en zonas costeras, haciendo más vulnerable la industria turística dominicana.
A su juicio, la gravedad de los efectos del cambio climático sobre la vida en el planeta obliga a tomar medidas rápidas y de gran envergadura para adaptarse.
Por ello, sugirió la identificación y protección de “refugios”, zonas donde el impacto del cambio climático es menor, que pueden servir como alternativa a los lugares más afectados. Tal es el caso de zonas rurales frente a las playas.
Además, abogaron por que se establezcan en las costas soluciones de “no cemento”, es decir, que el turismo se apoye en la acción de la biodiversidad, en los servicios que ofrece el propio medio ambiente frente a las construcciones de cemento. Por ejemplo, explicó Rieger, los arrecifes y manglares funcionan como protección al cambio.

Visión sobre RD

En The Nature Conservancy –explicaron Silva y Rieger- hay una visión preocupante, aunque no pesimista, del modelo de desarrollo turístico que funciona en República Dominicana, del cual –afirmaron- destruye los recursos naturales de manera acelerada. A su juicio, no hay planificación a largo plazo; desde el Gobierno no se han desarrollado políticas y estrategias que eviten el daño a la naturaleza. De ahí su propuesta de desarrollar el turismo rural sostenible como modelo propio e igualarlo con el de sol y playa.
Insistieron en que es necesario tomar acciones de conservación de la biodiversidad y recordaron que El Caribe está formado por islas que son más débiles al impacto del cambio climático. “Hay que pensar en un modelo diferente. Hemos explotado los recursos hasta el límite. El cambio climático está reduciendo aceleradamente los servicios naturales”.
De acuerdo con Rieger, desde el turismo es mucho lo que se puede hacer para combatir el cambio climático en otras áreas sociales y económicas, como educar a la ciudadanía sobre el uso de los hidrocarburos y fomentar la utilización de energías limpias en los países, las casas, los negocios y el transporte.

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