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Un turismo médico que prestigia la República Dominicana

La historia de los cambios y los avances económicos y sociales casi nunca son el resultado de un salto o un empujón improvisado. Generalmente son procesos impulsados por líderes sociales o políticos que entusiasman a la sociedad, convirtiendo sus visionarias iniciativas en acciones que motorizan el accionar de instituciones sociales y/ o de entes del Estado.

En nuestra sociedad, un buen ejemplo de esto que expongo, es el turismo como actividad productiva convertida un exitoso sector de la economía, que aporta más del 20% del producto interno bruto.

Está  el caso de Punta Cana, la “joya de la corona”, un proceso lanzado por Frank Rainieri cuyo aeropuerto recibe cerca del 60% de los turistas, y es un productivo generador de ingresos para el Estado que recibe miles de millones de pesos directos por la cuota de ingreso que paga cada turista. También por el impuesto a los combustibles de los aviones que los traen y otros cargos directos, a los que se suman los millonarios impuestos que pagan las empresas que los administran y las que hacen negocios en ellos.

En esta lista de éxitos que crecen lentamente hasta convertirse en un manantial productivo con impactos diversos en la sociedad, se inscribe el turismo de salud y bienestar, que es doblemente positivo; porque genera ingresos que fortalecen la economía, y también estimulan el desarrollo de servicios médicos que tiene el estándar que exige el mercado internacional y también el local de los dominicanos.

Este tipo de servicios solo lo pueden ofrecer las clínicas y consultorios que pasan una rigurosa inspección para obtener la certificación internacional que ofrecen entidades especializadas con reconocimiento mundial.

En nuestro país ya tenemos varios centros certificados, el más reciente de ellos es MEDICO EXPRESS, en Santo Domingo Este, que dirige Alejandro Cambiaso, el galeno que preside y promovió la creación de la Asociación Dominicana de Turismo de Salud, y es miembro de la Junta de Directores de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (ASONAHORES).

Esta organización ha logrado colocar al país como destino emergente en salud y bienestar, y por su creciente demanda está generando ya más de mil millones de dólares de ingresos anuales, y se consolida como una de las cinco actividades económicas más relevantes, junto al turismo tradicional, la exportación de dispositivos médicos, el oro y el tabaco.

Esta actividad integra salud, turismo, inversión extranjera, transporte, educación, innovación, tecnología y hospitalidad; una combinación que aporta divisas, genera empleos de calidad y eleva la calidad del sistema de salud, impulsando mejoras estructurales, estandarización de procesos y profesionalización del personal sanitario.

Conocí al doctor Cambiaso cuando se acercó a ASONAHORES, y la asociación que impulsó pasó a formar parte de esa organización que, convertida en federación, representa a una diversidad de organizaciones del sector turismo.

Su entusiasmo me convenció de que estaba en marcha un nuevo e importante proceso de fortalecimiento de la imagen internacional del país, y que a la velocidad que marchaba el desarrollo turístico, pronto sería un motor para mejorar los servicios de salud y bienestar, que serían un nuevo generador de empleos, dólares para la economía y prestigio para el país. ¡Bien, es lo que ha sucedido!