
La Romana apuesta por blindar su crecimiento con sostenibilidad y ordenamiento territorial
La Romana.–La Asociación de Hoteles La Romana Bayahíbe (AHRB) reafirmó su apuesta por un modelo de desarrollo donde el crecimiento esté condicionado por “la sostenibilidad, el ordenamiento y la evidencia técnica”, dijo Ana García-Sotoca, directora ejecutiva de la entidad, durante su participación en Expo Sostenible 2025.
Dijo que el límite del crecimiento no es únicamente geográfico, pero en el caso de La Romana, existe un factor determinante: cerca del 60% del territorio forma parte del Parque Nacional Cotubanamá, lo que impone restricciones naturales y exige mayor organización en la planificación.
Uno de los ejes más sensibles es el recurso hídrico, destacó. Agregando que la AHRB realiza monitoreos trimestrales de la calidad del agua tanto en los pozos que suplen a los hoteles como en los del municipio, además de estudios para determinar la disponibilidad real de agua de calidad.
Esta política preventiva, dijo, ha llevado al destino a tomar decisiones, como no desarrollar campos de golf en la zona Bayahíbe–Dominicus para evitar presiones adicionales sobre los acuíferos.
“Para nosotros, lo más importante no es cuánto más podemos crecer, sino cómo crecemos sin bajar calidad ni comprometer nuestros recursos. Por eso insistimos en estudios de capacidad de carga que orienten la toma de decisiones”, señaló García-Sotoca.
La medición de la capacidad de carga, explicó, no se limita al componente ambiental. Se trata de un análisis integral que considera tres dimensiones: ambiental, operativa y social. Un ejemplo es la gestión de la visita a Isla Saona, cuya organización comienza en Bayahíbe, tomando en cuenta flujo vehicular, horarios de salida y retorno, manejo de residuos y presión sobre los puntos de desembarque, con el objetivo de evitar saturación, riesgos y deterioro de la experiencia.
Para la AHRB, el desafío no es frenar el crecimiento, sino ordenarlo, aseguró la directora ejecutiva, y advirtió que cuando el ordenamiento territorial, la inversión turística y la gestión climática avanzan sin coordinación, se genera incertidumbre y costos correctivos que pueden afectar tanto a comunidades como a inversionistas.
De cara al futuro, el destino apuesta por elevar el valor agregado por visitante mediante el fortalecimiento del producto fuera del hotel —cultura, naturaleza gestionada, gastronomía y deporte. Con esta visión, La Romana no solo participa del récord nacional de llegadas, sino que consolida un modelo que busca blindar su crecimiento a través de gobernanza, evidencia técnica y protección activa de sus activos naturales.