JCE presenta una nueva cédula validada como sustituto del pasaporte si este se pierde durante un viaje de su portador
Los comentarios negativos sobre el proceso para dotar al país de una nueva cédula de identidad y electoral, quedaron diluidos ayer en la presentación del proyecto que hizo la Junta Central Electoral (JCE) ante una nutrida audiencia de periodistas y comunicadores que colmó el principal salón del Hotel Sheraton.
La intervención del presidente de la junta, Román Andrés Jáquez Liranzo, fue minuciosa y cubrió todos los aspectos que podían interesar a los presentes, incluyendo una exposición detallada del calendario para el cambio del principal documento de identificación de los dominicanos, el que también servirá para sustentar la presencia e identificar a los extranjeros con residencia legal en nuestro país.
La importancia de esta iniciativa de la JCE está determinada porque se trata de una herramienta clave para organizar la actividad económica y social. Además, un apoyo fundamental para la vida social y los procesos político-electorales que sustentan nuestra democracia, que ya sabemos brilla como ejemplo en el escenario latinoamericano, en el que ningún otro país presenta, como el nuestro, un período tan extenso de vida en democracia.
Imagen esta que debe y conviene ser preservada porque es componente esencial de nuestro prestigio internacional, el cual sirve de sustento al turismo, la actividad que genera más del 20% de nuestro producto interno bruto, y lidera los flujos de inversión extranjera directa durante las últimas tres décadas.
Una señal de su valor es que será aceptada como documento internacional de identificación si la persona pierde el pasaporte durante estando fuera del país.
La cédula de identidad y electoral, en muchos procesos electorales, fue un factor que generó preocupación porque erosionaba la pulcritud y credibilidad de las elecciones en las que escogíamos al presidente de la república y a los integrantes del congreso.
Sustituimos la cédula de identidad impresa en papel, muy fácil de adulterar, por la que está vigente ahora, que es un soporte plástico que inicialmente fue un importante progreso, pero en las dos últimas décadas el desarrollo de las tecnologías ha facilitado su adulteración. El carnet plástico (en PVC) que fue un avance, ya no lo es. Los delincuentes de cualquier calaña, ya pueden adquirir en el mercado tecnología que les facilite obtener “documentos de identidad” similares a la cédula vigente.
Lo que la JCE presentó ayer es un proyecto con tecnología de última generación que se la pone muy difícil, a las “empresas” dedicadas a la falsificación de la cédula y de otros documentos de identidad de empresas y organismos del Estado.
Lo que entra en el escenario es un documento de identidad que sustituye al PVC por policarbonato, que es un material más complejo y muy difícil de manipular y reproducir; la nueva cédula no se imprimirá en máquinas, su contenido es el resultado de un proceso de grabado con rayos láser, se elimina el plastificado y se incluyen un chip y código QR digital, que se suman a más de 100 elementos de seguridad.
La JCE nos aportará un documento con alta seguridad, imposible de adulterar, personalizado, de alta precisión, con micro detalles imposibles de reproducir en la actualidad, con una durabilidad de hasta 25 años. Además, se ha programado un período de dos años (2026-2028) para completar el proceso de cedulación.
¡Qué bien! Terminaron los sobresaltos y querellas por la adulteración de cédulas en los procesos electorales y económicos.