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Siempre es bueno liquidar el desorden, MITUR hace bien regulando la “renta corta” para fines turísticos

La industria turística dominicana aporta el 20% del producto interno bruto del país, sostiene alrededor de un millón de empleos formales directos en indirectos, es nuestro principal producto de exportación, y un aporte no contabilizado, pero no menos importantes, es que junto con la estabilidad política-económico-social constituye el principal foco de imagen positiva de nuestro país a escala mundial.

No sé cuántas personas en el escenario internacional consumen algún producto dominicano producido por estructuras de inversión local o marcas internacionales, pero si sé que más de 10 millones de personas que ya nos visitan desde otros países, son activos promotores de la marca República Dominicana. Lo confirman las encuestas del Banco Central y del Ministerio de Turismo. 

Hemos llegado a la posición como un popular destino turístico, uno de los más brillantes de América Latina, en un largo proceso. Parece que fue ayer, pero hemos invertido más de 40 años construyendo esta imagen/país tan productiva por sí misma, que sirve de promoción para muchísimas cosas más que circulan en el escenario internacional con la marca República Dominicana.

Lo que tenemos en turismo sirve de apoyo a muchas cosas más que producimos, es una construcción colectiva que sirve de ejemplo y es visto con interés por otros países de nuestra región y más allá.

La proyección internacional y el comportamiento social de los dominicanos, componente esencial e imprescindible para sostener la imagen país REPÚBLICA DOMINICANA, es una construcción colectiva de la sociedad; de nuestros gobiernos; de nuestros empresarios, y también de los grupos turísticos, aerolíneas, navieras y marcas internacionales que han invertido aquí y aportado su experiencia.

Es mucho lo que se ha sido necesario sumar en los últimos 50 años para construir la imagen que tenemos hoy, después de superada la inestabilidad que siguió a la caída de la dictadura de Trujillo, y los años difíciles de la “demo-dictadura” balaguerista.

Por esto creo que es muy atinada la iniciativa del Ministro de Turismo David Collado, para arreglar el desorden que se ha creado con lo que se enmascara con el nombre de “renta de corto tiempo”, y es alquiler de apartamentos y viviendas para uso turísticos. Se ha perdido demasiado tiempo para hacerlo. 

Eso ha creado una oferta turística que nadie regula, supervisa y funciona a la “buena de Dios”, y en cualquier momento puede producir una catástrofe.

Quienes adquieren una vivienda para oferta directa, o usando una plataforma internacional que comercializa el servicio, participan en un productivo negocio. Si no lo fuera, no habría crecido y sigue creciendo, como la espuma. La riesgosa diferencia con los hoteles formales es que hasta ahora nadie los supervisa y asegura que no se conviertan en una riesgosa actividad, porque el día en que por falta de control ocurra una tragedia en esos alojamientos, el costo lo pagará el país y el turismo formal.

Quienes defienden ese negocio no regulado no pagarán el costo que puede tener para la marca “República Dominicana”, el desorden en que existe esa lucrativa oferta. Mucho se ha esperado para poner orden en ese irresponsable comercio. Confío en que quienes dirigen el Ministerio de Turismo seguirán adelante con el proyecto para regular la “renta corta” para turismo, que no crea empleos ni paga impuestos.

About the Author /

Manuel Quiterio Cedeño tiene más de 40 años de experiencia en la industria de la comunicación como periodista, ejecutivo de medios, profesor universitario, consultor y experto en temas del turismo. Presidente de CICOM, creador de los medios especializados en turismo RT Magazine, Resumen Turismo y Access DR.