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Deyanira Pappaterra: el reto es la gestión eficiente alineando la oferta con las nuevas tendencias de los mercados

Resumen Turismo ofrece una serie especial con las respuestas de líderes del sector turístico de la República Dominicana, a su tradicional cuestionario anual sobre los logros alcanzados en el año que finaliza, 2025, los principales retos que enfrentará la industria en este 2026, y las prioridades para sostener su crecimiento.

En la quinta entrega, Deyanira Pappaterra, vicepresidenta de Negocios Turísticos del Banreservas, destaca que el reto del sector turismo para el 2026 será administrar de forma eficiente la capacidad de los destinos, alineándolos con las nuevas tendencias de los mercados

A continuación, sus respuestas al cuestionario de RT.

1. ¿Cuáles fueron los tres principales logros del 2025?

 En primer lugar, se consolidó un crecimiento turístico sostenible y diversificado, evidenciado por el récord histórico de más de 11,600,000 visitantes arribados por las vías aérea y marítima, y también por el incremento del gasto por visitante y el fortalecimiento de segmentos estratégicos como el turismo urbano, gastronómico, MICE, deportivo, de salud y el turismo naranja.

El impulso a actividades culturales, conciertos, festivales gastronómicos, moda, y eventos artísticos refleja una mayor madurez del modelo turístico, genera empleo de mayor calidad y amplía las oportunidades de desarrollo regional.

En segundo lugar, se fortaleció de manera significativa el clima de inversión turística, apoyado en una mayor articulación público-privada y en el acceso a financiamiento estructurado, sostenible y de largo plazo. En este contexto, el desarrollo de destinos estratégicos como Miches, Cabo Rojo y Punta Bergantín evidenció la confianza de los inversionistas en el país.

En Banreservas jugamos un rol clave, consolidándonos como el banco con mayor inversión en la zona de Miches, con financiamientos por USD$276 millones para el desarrollo de 2,020 habitaciones, como parte de un volumen total de inversiones superiores a USD$641 millones. Gracias a este respaldo financiero, solo en 2025 fueron inauguradas 1,500 nuevas habitaciones en proyectos hoteleros de alto nivel.

Finalmente, se avanzó de manera importante en la institucionalidad y gobernanza del sector turístico, mediante una coordinación más estrecha entre las autoridades y los actores privados, bajo una visión compartida de sostenibilidad, impacto social y buenas prácticas de gobernanza. Este marco fortaleció la confianza de los inversionistas y sentó las bases para un crecimiento sostenido, equitativo y orientado al bienestar de las comunidades receptoras.

 2. ¿A su entender cuál es el principal reto del sector turismo para el 2026?

Considero que el principal reto del sector turismo para el 2026 será gestionar el crecimiento de manera sostenible, garantizando un equilibrio entre el aumento continuo de visitantes, la calidad y rentabilidad de la oferta, la protección del medioambiente y el bienestar de las comunidades locales.

Tras varios años de récords históricos en llegadas, el desafío ya no es únicamente atraer más turistas, sino administrar de forma eficiente la capacidad de los destinos, fortaleciendo la infraestructura pública, la movilidad, la seguridad, los servicios básicos y la gestión de residuos.

Asimismo, resulta clave lograr una distribución más equilibrada de los flujos turísticos entre destinos consolidados y emergentes, impulsando la conectividad aérea y terrestre y aumentando la resiliencia del sector ante shocks externos y los efectos del cambio climático.

Paralelamente, el sector deberá adaptarse a un nuevo perfil de turista, cuyas motivaciones van más allá del sol y playa e incluyen experiencias culturales, gastronómicas, de salud, bienestar y experiencias personalizadas, apoyadas cada vez más en soluciones digitales. Para ello, será importante diversificar la oferta hacia segmentos de mayor valor agregado, fortalecer la formación del talento humano, promover la innovación y profundizar las alianzas público-privadas.

La economía digital y el turismo azul deberán consolidarse como motores de cambio, potenciando el uso de datos, plataformas de experiencia y una gestión responsable de los recursos marinos y costeros, para asegurar que el crecimiento turístico en 2026 sea sostenible, inclusivo y competitivo a largo plazo.

Este año de manera particular, el país y Santo Domingo como destino de ciudad, enfrentan un gran reto al asumir el rol de anfitrión de los Juegos Centroamericanos y del Caribe (JCC) en su XXV edición, ya que este evento nos da una oportunidad de ser por una semanas el foco regional e internacional del deporte en el continente americano, dándonos una oportunidad única para                                            posicionar a Santo Domingo como un destino urbano competitivo, capaz de ofrecer experiencias más allá del deporte, integrando su riqueza histórica, cultural y gastronómica, y dejando un legado positivo y sostenible para la ciudad y sus habitantes.

3. ¿En qué debe centrarse el sector privado y sus organizaciones este año?

Pienso que este año, deben centrarse en consolidar un crecimiento turístico sostenible, competitivo e inclusivo, alineado con las nuevas demandas del mercado y con las prioridades de desarrollo del país. Para ello, resulta clave diversificar el portafolio de productos hacia experiencias de alto valor agregado, como el turismo de naturaleza y ecoturismo, cultural, gastronómico, wellness, salud y bienestar, turismo MICE y deportivo, promoviendo experiencias auténticas que fortalezcan la convivencia armónica con las comunidades locales y eleven el gasto promedio por visitante.

La sostenibilidad debe asumirse como una ventaja competitiva, mediante la adopción de prácticas certificadas a lo largo de toda la cadena de valor, la medición de impactos ambientales y sociales y el aprovechamiento de líneas de crédito verdes y financiamiento con enfoque de impacto, especialmente para proyectos en destinos emergentes como Miches, Cabo Rojo y Punta Bergantín.

De forma complementaria, la transformación digital debe acelerarse a través de herramientas de reservas, analítica de datos que permitan comprender mejor al nuevo perfil de turista, personalizar la oferta y mejorar la fidelización. Estos son puntos que se han venido trabajando año tras año por lo que debemos continuar con esas mejoras.

Asimismo, el sector privado debe invertir en talento humano de calidad, buenos servicios y seguridad, fortalecer la oferta turística, y promover alianzas público-privadas para mejorar la infraestructura, la conectividad y los servicios médicos.

La colaboración entre empresas, comunidades y entidades financieras debe ser fundamental para descentralizar la demanda, atraer marcas internacionales de alto estándar y asegurar que el crecimiento turístico genere beneficios económicos, sociales y ambientales sostenibles a largo plazo.

Podemos y debemos seguir trabajando en el crecimiento de nuestro turismo, en un turismo sostenible, holístico, que devuelva a su gente y que nos permita crecer a todos, juntos.